lunes, 30 de enero de 2012

"Farmacity para un antiguo boticario"


No pudiste cumplir la fantasía de "m´hijo el dotor", pero de todas formas tus padres pudieron verte ataviado con el blanco guardapolvo. No habrás sido un renombrado cirujano, pero sí un feliz farmacéutico. En tu propio negocio, aquel en el que abundaba el olor a azufre y alcanfor, despachabas medicinas y consejos. Porque en aquel entonces, uno podía confiar en tus conocimientos, y si no había tiempo para ir al médico, bien podíamos preguntarte qué pastilla, ungüento o pomada utilizar para aliviar las dolencias que nos aquejaban. Y salíamos, felices, con la cajita envuelta invariablemente en el colorido papel.
Pero hoy no sos más que un personaje vetusto. Un inadaptado que sigue conservando la balanza unplugged y el muñequito de Geniol con su tortura vudú. Hoy tu clientela se reduce a alguna que otra vieja confundida que quiere pagar con australes y nostálgicos en busca de tus sabios consejos. El resto, inexorablemente, fue absorbido por el monstruo Farmacity.
Deprime darse cuenta lo imposible que resulta pararse en cualquier esquina de cualquier avenida porteña y no divisar, en alguna de las dos direcciones, el espantoso cartel de la espantosa cadena. Estamos rodeados de estos desagradables locales que nunca cierran sus puertas, y, como no logro escaparme de sus garras, me quejo enumerando lo que más me irrita de Farmacity.

  • La trampa está tendida. Nadie, absolutamente nadie, entra a Farmacity y sale portando únicamente lo que había entrado a comprar.
  • El principal culpable de la máxima anterior es el sector por mí bautizado "el camino del consumo". Se trata de la seguidilla de golosinas de talante yanqui (nerds, m&m, snickers, etc.), películas y discos variados (y usualmente tristes, tipo Cambio de Hábito con Whoppi Goldberg), aspirinas y otras yerbas que te acompañan mientras hacés la siempre larga cola. Tarea para el hogar: observar en la próxima compra si algún compañero de fila logra atravesar el camino invicto.
  • En una farmacia se venden remedios. Acepto el matrimonio con la perfumería, se puede tolerar algún que otro artículo como bombachas descartables, pero ¿bebidas frías? A qué ser inferior se le ocurre entrar a Farmacity a comprarse una coca en esta ciudad regada de kioscos.
  • En el "camino del consumo" hay otro producto que me llena de ira y que vale la pena mencionar aparte: los aparentemente alegres cuadernillos de colores que llevan como título "Hipertensíon", "Obesidad", "Diabetes" y otros temitas. A qué cráneo del marketing se le ocurre diseñar esas guías sobre enfermedades con ese formato naif.
  • La música funcional también es terrible: clásicos melosos y desgarradores (tipo Whitney Houston we have a problem) mezclados con horribles jingles publicitarios como "Ya llegó Farmacity dos por uno, este clásico argentino (sic) es para vos..." puaj.
  • Los locales parecen contener todo lo que los sobrevivientes de una hecatombe nuclear podrían precisar para refundar la vida humana. Pero este Arca de Noé moderna tiene falencias, al menos tres, y las tres me rompen bastante las pelotas: 1) En las góndolas podés encontrar 321321 productos para el resfrío, pero no los tecitos Vick de los cuales me confieso adicto. 2) Hay 58 marcas de pañuelitos descartables, pero sólo venden el absurdamente caro papel higiénico con los perritos. Una cosa es el confort de la doble hoja, pero el estampado canino me parece demasiado. 3) No sé por qué absurda razón, en el rubro "algodón" sólo se vende el de la marca propia. Reto al más pintado a limpiarle el toor a un bebé con ese producto sin dejarle una pelusa en cada pliegue.
  • Otro detalle que me liquida es que hay ciertos productos, vaya uno a saber por qué, para los que parece que no basta el sistema de alarma que poseen los locales. Por lo que el cajero le avisa al de seguridad, con un poco discreto grito, que estamos pagando por el mismo y no somos saqueadores desenfrenados. Más allá de que la operatoria me parece un tanto rústica, pienso por qué las 27 personas que me suceden en la cola tienen que saber que llevo una crema para hongos o un test de embarazo.
  • Pero el último mal trago de la compra es la pregunta "¿Quiere donar su vuelto a Unicef?" Ante la mirada atenta del cajero y los demás espectadores ocasionales no se puede contestar que no, aún cuando tenemos la convicción de que ese cúmulo de centavos que se apropian ante cada transacción, no va a parar a los niños pobres del mundo (que las empresas monopólicas como esta ayudan a crear) sino a engrosar las ganancias de la empresa.

martes, 3 de enero de 2012

"Frases spinettosas" para un marciano sordo

No es la idea de este sucucho cibernético reproducir noticias, ni mucho menos señalar los hectolitros de mala leche de las diversas lacras periodísticas que nos rodean. Sin entrar en detalles ya por todos conocidos, y desde la profunda admiración a un verdadero prócer de la música, te escribo este post, marciano sordo, para que puedas disfrutar a través de la lectura, lo que no te permiten los oídos.

Porque varias de sus canciones acompañan mi vida desde gurrumín, porque su aguda voz es inigualable, porque no conocer al Flaco es una verdadera pena. Porque las "frases spinettosas", increíbles sucesiones de palabras, bien valen una, dos, cuarenta entradas; acá te dejo una selección... se invita cordialmente a participar a cualquier otro, marciano o terrícola, que ande dando vueltas:
  • Aquellas sombras del camino azul ¿dónde están? Yo las comparo con cipreses que vi sólo en sueños.
  • ¡Hola, pequeño ser! si tu mente se viaja tenés que parar, y aprender a vivir de lo que vos pensás.
  • Ah basta de pensar, alguien llora allí, se cayó del alerce. Ah, este sueño sin color, las ventanas y el baúl de tu espejo interno.
  • Es anochecer, siento tu señal, sigo andando sin saber. Por el auto-estereo, solo tu mirada, algo que no sé explicar.
  • Hoy, te quiero proponer, que mires en tu mar, mar cerebral.
  • Estas son luces que nacen, y mueren. Ya no quedan más amigos de lo eterno.
  • Vi la sortija muriendo en el carrousel, vi tanto monos, nidos, platos de café, platos de café.
  • Lo peculiar de nuestro gran calabozo, es esta especie de terror por el bosque. La risa nena no podrá surgir, a menos que te subas al árbol.
  • Bebe, bebe desde el columpio, el agua de la miseria.
  • Esta es mi corteza donde el hacha golpeará, donde el río secará para callar.
  • Toda, toda la ternura me darás, si te ofrezco ser parte de tu cuerpo.
  • Yo me recuesto y ella en el final, viene a dormirme movida de estrellas.
  • Tristeza del ajedrez, tristeza de las planicies, las ciudades cuadriculadas, escondiendo sus raíces.
  • Y en el infierno inflacionario, y entre los líderes del mundo, su corazón se abrirá... tal vez.
  • Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo.
  • Bocas del aire del mar, beban la sal de esta luz, para sí.
  • Sombras inútiles del parque, los que llamaba no aparecieron, todo gigante muere cansado, de que lo observen los de afuera.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Las Fiestas" para alienígenas


Este momento del año es ideal para explicarles, adorados come ratones, la diferencia entre "las fiestas" y "las Fiestas".

Una fiesta puede ser una reunión de 10 o más personas (por poner un número), en la que hay música y chupi. También puede ser una "partuza", ya saben de qué se trata, piratones extraterrestres. Podríamos hablar, incluso, de "un Fiesta", y estaríamos refiriéndonos a un auto.

Pero "las Fiestas", así, con mayúscula y en plural, son las dos cenas pedorras que llegan sobre el fin de año, y que reúnen en una mesa a una serie de personas que dicen ser de tu familia y suelen ponerse bastante molestas conforme avanza la noche, sube la siempre pegajosa temperatura de diciembre y aumenta el caudal de alcohol en sangre.

Mi top ten de personajes de "las Fiestas"

  1. El acaparador: se adueña de la bandeja con el matambre y la ensalada rusa, dejando para los demás alguna que otra feta de vitel toné.
  2. El melancólico: intenta durante toda la noche llegar al corazón del resto de los comensales haciendo parciales balances del año que se va, siempre recordando a alguna persona que ya no está entre nosotros.
  3. El chin chin fan: propone un brindis cada 37 segundos, en el primero la participación es masiva y se hace con una sonrisa, en el vigésimo sólo se levantan él y la tía Elvira.
  4. El obsesivo: tiene su reloj sincronizado con el segundero atómico de la N.A.S.A. y cuando se empiezan a escuchar los petardos de los vecinos, se opone a comenzar con el brindis al grito de "faltan 6 segundos".
  5. El obsesivo II: se muestra reacio a que los niños de la familia, pavotes adolescentes de 20 años, utilicen pirotecnia. Para justificarlo, brinda estadísticas conseguidas en el sitio web del Instituto del Quemado. Como alternativa propone el uso de chasqui boom, bolones y estrellitas mágicas.
  6. El obsesivo III: alerta a los gritos y con el mayor dramatismo posible sobre los accidentes oftalmológicos cada vez que alguien destapa un champagne, una sidra o acciona un puto sifón.
  7. El iconoclasta: intenta cada año romper las tradiciones, sobre todo con cambios en el menú. "¿Por qué  no compramos sushi?". Fracasado incansable, jamás logra sacar a la abuela Mirta del pionono agridulce.
  8. El envidioso amarrete: ante cada fuego artificial que "explota" en el cielo, calcula cuánto gastó el vecino que acaba de tirarlo.
  9. El pánfilo (exclusivo de Nochebuena): a pesar de los 43 grados y las 9320 calorías promedio del menú, siempre algún salame está dispuesto a disfrazarse de Papá Noel, barba y panza incluida, y hasta es capaz de proferir un gutural "jo jo jo" a la hora de abrir los regalos. El mote de "pánfilo" se potencia cuando ningún comensal tiene menos de 18 años.
  10. El chistoso (exclusivo de fin de año): a las 12 en punto (o cuando el obsesivo del reloj lo permite) grita fuerte el ya gastado proverbio "Felisa me muero". No contento con eso, repite dicha frase a cada comensal mientras da vuelta a la mesa brindando con todos.

    miércoles, 14 de diciembre de 2011

    "Diciembre" para un maya profeta


    ¿El mundo se acaba en 2012 o no? Poco me interesa la respuesta, porque a fines prácticos, es siempre lo mismo. En nuestra época, más de 500 años después de tu desaparición, el mundo termina cada diciembre.
    Dicen por ahí, los divulgadores de leyendas, los adoradores de farsas como Nostradamus y los productores de Hollywood, que vos y los tuyos eran grossos, que ningún otro pueblo de ese "nuevo mundo" tenía tanta onda para predecir el futuro como ustedes. Que se fumaban un xcolat y profetizaban las lluvias, los terremotos y la llegada de blanquitos con espejitos coloridos. Por eso, de repente, muchos panchos promulgan a viva voz que el año próximo todo se acaba, y hasta Axe utilizó dicho trascendido para armar una de sus siempre misóginas publicidades.
    Pero no te pienses que ustedes son los únicos que pudieron crear este sentimiento de apocalipsis inminente en esta avanzada sociedad del siglo XXI.Ya tembló más de uno por paparruchadas similares del ya citado Nostradamus, por amenazas de algún delirante religioso y hasta hubo personajes que construyeron refugios y compraron latas de frijoles por si todo colapsaba por el Y2K cuando cambió el milenio.
    Es que las sociedades humanas de esta época tienen predilección por los apocalipsis cotidianos. Y yo te juro que cada mes de diciembre, con leyenda maya dando vueltas o sin ella, el fin del mundo parece estar a la vuelta de la esquina.
    Resulta completamente inexplicable por qué cuando arrancamos la hojita de noviembre del calendario entramos en una especie de psicosis que nos hace querer reunirnos a la brevedad con personas que durante los 11 meses anteriores ni siquiera nos preguntamos si seguían vivas. Terminamos gastando fortunas y arruinados de cansancio por tener un evento diferente cada noche con ex compañeros de trabajo, estudio o cursos de macramé. Todos, absolutamente todos, se quieren reunir. No importa que los planes sean chinos: mates con un grupito a la tarde, luego cena con otro, y un heladito bajativo con un tercero, todo a las corridas y mezclado. Andá a acordarte después quién era el que estaba esperando un hijo y quién pensaba cambiar de trabajo.
    Por más que insistas, simpático maya, no podrás encontrar un motivo razonable para semejante estupidez. Así que desde este díscolo reducto me animo a rebelarme: quien quiera verme, que espere a enero... ¿ah nadie quiere? Matensé, ojalá se acabe el mundo.

    miércoles, 7 de diciembre de 2011

    "Caridad" para el E.T. nacionalizado

    Te invoco nuevamente E.T. Nacionalizado. Ya sé que te debo el cursito de fascismo de clase media, pero hoy voy a intentar explicarte un concepto no tan diferente: la caridad.

    Se aproximan las fiestas y en nombre de un tal Espíritu Navideño afloran por todos lados los sentimientos más miserables que el ser humano puede tener.

    Podría utilizar definiciones de diccionario para contarte de qué se trata este horrible concepto de "caridad", pero prefiero ir a los bifes con un ejemplo práctico. A continuación leerás una invitación que llegó a mi mail y que, juro a los incrédulos, es real. En rojo, algunas aclaraciones que, imagino, pudieron ir surgiendo mientras se gestaba esta gran campaña de amor.

    "NOCHEBUENA PARA TODOS es un gran GESTO DE AMOR (subrayo "gesto", de eso vivimos) donde dos familias se unen para celebrar la Navidad. A través de la caja de Nochebuena compartiremos una cena navideña (compartimos a través de una caja, sin rozar ni tocar pobres) y nos acercaremos a la vida de otra familia que no sólo tiene carencias materiales sino también una gran necesidad de amor y de reconocimiento (elemental, el hecho de que tengan carencias materiales desemboca en que necesitan nuestro amor y reconocimiento. La superioridad racial, con sabor a vainilla). La caja es un verdadero puente, un encuentro entre las familias que preparan y las familias que reciben la cena de Nochebuena"


    Para preparar nuestra caja tenemos la siguiente lista y los invito a que traigan algo de la lista que conforma la caja para que otros argentinos (importante, no sea cosa que se nos filtren inmigrantes) puedan despedir el año y festejar como nosotros (no como ellos quieran, como nosotros):


    Salados a elección para copetín.
    3 latas de paté (pueden ser segundas marcas)
    1 kg. de arroz
    2 latas de atún (vale desmenuzado)
    2 latas de jardinera
    1 mayonesa 500grs (suena a mucho para dos latas de jardinera, pero a los negros les gusta la grasa)
    1 paquete de mezcla para ñoquis (no van a comer pavo)
    1 salsa de tomate
    1 sobre de queso de rallar
    1 pote de kilo de dulce de leche
    1 leche larga vida (no todos tienen heladera)
    2 latas de duraznos en almíbar y/o cocktail de frutas (entre nosotros decimos "coktail", a ellos, para que entiendan, les diremos "ensalada")
    Para beber: variedad de jugos de frutas en sobres. Por favor no mandar botellas que suman mucho peso ni bebidas alcohólicas (elemental, pobre ebrio= mono con navaja)
    Budines
    Pan dulce
    Garrapiñadas
    Turrones (importante: que sean blanditos, el paco les arruinó la dentadura)
    Velas, manteles y servilletas navideñas (lo más importante es que sean navideños, sino el espíritu ídem se ofende)
    Vajilla descartable con motivos navideños (además de navideño, descartable)


    También incluí regalos para la familia. A modo de sugerencia: pesebres (amén), arbolitos de Navidad (hoy día hay muy económicos) [no me olvidé de pintar eso de rojo, juro que el paréntesis es original], artículos de limpieza e higiene (son sucios, qué duda cabe), ropa blanca, artículos de bazar. Y por sobre todo, muchas cartas, dibujos o juguetitos o todo lo que imagines que podrá sorprender a quien reciba tu caja (los pobres esperan entusiasmados las cartitas y juguetes usados, [juguetitos, perdón] de nuestros queridos hijos. 


    Para los que no me crean (sé que es difícil creer que haya gente tan espantosa) y quieran divertirse con sutilezas como los nombres de los "creadores" de semejante barbaridad, la explicación del logo elegido y algunas fotos desopilantes, entren a http://www.nochebuenaparatodos.com.ar/

    Para finalizar el curso, un poco de Micky Vainilla. Cualquier parecido con la realidad...


    viernes, 2 de diciembre de 2011

    "Tránsito de viernes" para mi bisabuelo



    ¿Te acordás querido bisabuelo (Antonio, Wilfredo, Jacobo, vaya uno a saber cómo te llamabas) de aquella Buenos Aires de los ´50? Ya hacía un tiempo que habías llegado de ¿Polonia? ¿Ucrania? ¿el Imperio Austrohúngaro? lo mismo da. Hacía tiempo que habías llegado y ya te sentías un porteño más: paseabas por la Costanera Sur, comprabas en las tiendas Harrods, te afeitabas en la barbería y tomabas café en Los 36 billares. Y para trasladarte de un lugar a otro, nada mejor que tu Renault Gordini.
    Orondo circulabas por las entonces absurdamente anchas avenidas, todas de doble mano, y en las bocacalles, desde su garita, un "vigilante" controlaba el fluído y ameno tránsito vehicular. Seguro te acordás cómo los colectiveros te dejaban pasar mientras subían sus pasajeros, cómo los taxistas (verdaderos profesionales de la conducción) cumplían a rajatabla las reglas. Lo que darías, bisabuelo, por volver un día para manejar tu Gordini por la hermosa Buenos Aires.
    Pero llegó el momento de darte la mala noticia. Esta ciudad tan querida se transformó en un verdadero infierno para el conductor aficionado. Cruzarla de punta a punta puede arruinarle el día al más pintado. Y esto, por algún extraño motivo que escapa a mi comprensión, se acentúa los viernes por la tardecita.
    Complicados por nuestra subjetividad, creemos que somos los únicos que tenemos que llegar puntuales a un lugar X o que prometimos pasar a buscar a alguien, o simplemente, sospechamos que a nadie más lo apremian las ganas "in-in" (intensas e intestinales) de ir al baño.
    La cuarta barrera que nos agarra, la octava vez que un colectivo queda trabado en el medio de la bocacalle en su afán de no esperar otra vuelta de semáforo, el décimo noveno idiota que pone las balizas y para en segunda fila vaya uno a saber pensando en qué, el enésimo taxista que nos hace luces cuando no podemos avanzar porque una vieja que a gatas puede mantenerse en pie está cruzando (mal) la calle, pueden ser las gotas que rebalsen el vaso y nos lleven a tomar alguna de las siguientes determinaciones:
    • Renunciar a la obligación, actividad o compromiso que teníamos, o incluso abandonar la pretensión del llegar al baño y relajar, ahicito nomás, los esfínteres. 
    • Sacar la cabeza por la ventana y gritar cual desquiciado "avancen la re puta madre que los parió".
    • Realizar ese estúpido proyecto naif de convertirse en Carlitos Ingalls e irse a vivir a una pradera.
    • Invertir nuestros modestos ahorros en algún proyecto de investigación científico que esté desarrollando la teletransportación segura.
    • Hacer la gran Maiquel Daglas en Día de Furia, clavar el freno de mano, salir caminando como si nada ocurriese y un par de horas más tarde, si pinta, romper todo con una bazooka.

    martes, 29 de noviembre de 2011

    "Celular" para un noventoso



    Vos habrás sido feliz, pero eso no impide que hoy recordemos a tus tiempos como nefastos. No hace falta recurrir a la obviedad política: repudiar los infames 10 años del Carlos y su séquito de ladrones e impresentables. No, para hablar de los nefastos 90 nos alcanza con mencionar otras aberraciones como Ritmo de la Noche, el espantoso flequillo de Brandon por las calles de Beverly Hills, Julián Weich y el "desafío Pepsi", a los andróginos de Hanson cantando mmmmmbop, al Mencho rompiedo algunas redes y colgando muchas pelotas, y a los buzos de Gap traídos desde la entonces carnal yanquilandia. Un asco todo.
    Pero en esta oportunidad vamos a concentrarnos en la aparición de un pequeño artefacto (no tan pequeño entonces) sin el cual, en la actualidad, muchos aseguran no poder vivir: el celular.
    Entonces conocido como Movicom, el teléfono portátil irrumpió gradualmente hasta convertirse en el extremo último de nuestros brazos. Pocas publicidades tan visionarias como la que, por aquella década, aseguraba que "Mini, luego existo". Hoy, pareciera, no esitís sin tu BlackBerrie (a la que tristemente muchos se refieren como mí BB, sí, bebé).
    Te acordarás, seguramente, del infradotado de José María Listorti (hasta nombre de boludo tiene) haciendo sus cámaras ocultas con uno de esos ladrillos en sus manos. Hoy, el chiste no tendría efecto, nadie se daría vuelta. Todos sabemos que es más factible que una persona hable por teléfono por la calle a que nos salude personalmente.
    En ese entonces parecía que nunca nos íbamos a adaptar a, por ejemplo, estar en el colectivo y escuchar conversaciones ajenas. Pero los tiempos cambian y las costumbres también. Hoy, cualquier cosa que uno haga con su teléfono en la vía pública parece normal. De todas formas yo, que me resigno a aceptar ciertos cambios, te detallo acá algunos personajes que siguen rompiéndome las pelotas:

    • El extrovertido desvergonzado con ringtone estridente: ¿Hace falta que todo el vagón escuche la enervante canción de Lady Gaga cada vez que te llega un mensaje? Mal gusto y desfachatez, mala combinación.
    • El irrespetuoso: hace una compra en un negocio sin dejar de hablar por teléfono en ningún momento. Vergüencita ajena.
    • El irrespetuoso II: también hace la compra mientras habla por teléfono, pero dejando colgada a la persona que está al otro lado de la línea luego de un "bancame un toque". Conviene cortarle.
    • El fanático bobalicón: encuentra en nuevos equipos, planes o aplicaciones para teléfonos los únicos tópicos de conversación. Una vida por allá.
    • El amarrete: piensa que todavía sale fortunas usar el celular y habla cual telegrama para no gastar o, incluso, manda un mensaje que reza "me llamás cuando puedas". ¡Llamame vos, la concha de tu madre! 
    • El distraído: acepto la contradicción, me quejo de la dependencia pero a su vez detesto al que no atiende. "No lo escuché", "lo tenía en la cartera", "lo dejé en el auto", para qué carajo tenés un celular. Entra en el bolsillo, en el bolsillo!!!
    • El pícaro misterioso: se sienta al lado tuyo en, por ejemplo, una sala de espera y no para de sonreir solapadamente cada vez que recibe un mensaje. Me molesta más la curiosidad que el premonitorio ruido del torno que se escucha tras la puerta.
    • El analfabeto tecnológico: se compra una nave y no sabe ni ponerla en marcha. Uy, sí, vi que me llamaste, pero no entiendo ni siquiera como se atiende este teléfono. Volvé al Nokia 1100 haceme el favor.

    viernes, 25 de noviembre de 2011

    "Gripe" para el Hombre de Hielo


    Para qué voy a describirte yo si ya lo hizo el gran Flaco. Recapitulo para quien no te conozca: recién llegaste de Plutón, en tu freezer rodante, nadie te da cariño por ser diferente y encima te deprimiste al ver un noticiero (¡Ay TN!).
    Te hice venir hasta este modesto blog, Hombre de Hielo, querido helado de limón, para contarte de qué hablamos cuando hablamos de gripe.

    • Es una enfermedad que ataca a los humanos (y parece que a los pollos y los cerdos también, según TN al menos, como para no deprimirse). 
    • Genera dolor en todo el cuerpo, como cansancio.
    • Brinda la hermosa sensación de tener una cucharada de polvo en la garganta que te hace toser constantemente (de lujo cuando hay un bebé durmiendo al lado tuyo).
    • Hace perder la sensibilidad respecto al clima. No sabés si tenés frío o calor, tiritás y transpirás como un pollo simultáneamente.
    • Presta al portador una distinguida voz, perfecta simbiosis entre las de Pájaro Cannigia y Coco Basile.
    • Invita a la ingesta de productos espantosos como caramelos de propóleo, tés medicinales de sabor indescriptible o licuados de naranja y repollo.
    • Congestiona la nariz con mocos que las primeras horas se "sonarán" con pañuelitos de papel cada 40 segundos y luego, ante la resignación y el irritante paspado, serán sorbidos virulentamente.
    • Suele ser ocasionada por las "olas de frío polar" (sí, otra vez TN), pero a veces viene con el calor. En esos casos todos los síntomas anteriormente citados se potencian y hacen que te sientas un boludo resfriado en pleno verano.

    miércoles, 23 de noviembre de 2011

    "Diálogos de ascensor" para el E.T. nacionalizado




    Viniste a la Tierra huyendo del colapso de tu propio planeta y elegiste este rincón llamado Buenos Aires porque encontraste el nombre inspirador, aunque ni bien llegaste te pareció, cuanto menos, un caso de publicidad fraudulenta.
    Rápidamente, como suelen hacer todos los de tu especie, adquiriste aspecto humano, aprendiste nuestro idioma y algunos yeites porteños para moverte con soltura, como pez en el agua.
    Conseguiste un laburito, alquilaste un bulo con una garantía que compraste por ahí y ya estás pensando en comprarte un autito, total, acá maneja cada subnormal.
    En fin, lograste pasar desapercibido, conseguiste mantener oculta tu verdadera procedencia, pero todavía hay una asignatura pendiente, un lugar en el que no terminás de sentirte cómodo: el ascensor.
    Si vas sólo no hay problemas, como es inevitable para cualquier habitante de este universo, te limitás a mirarte en el espejo, apretarte algún grano, rascarte despreocupadamente tus partes púdicas, hacer muecas infantiles o sacarte un pelo que te sale de tu ahora humana nariz. Pero si contrariamente te toca viajar junto a algún vecino, pasás dentro de esa pequeña jaula los más aciagos segundos.
    Ya habrás notado que el viaje será insoportable si no se establece una charla, pero también te habrás percatado de que esa charla no puede abarcar cualquier tema. A continuación, tópicos sugeridos y tópicos prohibidos para el ascensor. Ya sé que también precisás ayuda para a los viajes en taxi, pero el curso de fascismo lo dejo para más adelante.

    Sugeridos

    • Clima (altamente recomendable cuando hace mucho calor o mucho frío, ridículo si hace 22 grados, no llueve, no hay viento y no está nublado).
    • Otros vecinos (si compartís el ascensor con una vieja garpa un "qué lío que hace el muchachito del 4to B", si viajás con ese muchachito, conviene un "cómo rompe las pelotas con el horario de descanso la vieja del 5to C").
    • El aumento de las expensas (en este país de quejosos, la indignación emulsiona hasta el agua y el aceite).

    Prohibidos

    • Preguntas delicadas y personales ("¿Cómo está tu abuelita?, hace mucho que no la veo" o "Ayer tu mujer bajaba con una valija, pensé que se habían ido de vacaciones...". Las respuestas incluirán risitas nerviosas y palabras como "murió" y "me abandonó"). 
    • Observaciones sobre la ropa ("Tenés la bragueta baja" o "se te está escapando una teta" pueden generar tensión e incomodidad).
    • Comentarios sobre el olor imperante (en un 75% de los casos, el pedo que está aromatizando el viaje habrá sido expedido por tu compañero de aventuras, quien se pondrá rojo como un tomate, y vos, de puro solidario, harás lo mismo).

    miércoles, 16 de noviembre de 2011

    "Relatividad" para extraterrestres


    Hubo una vez un señor en este querido planeta cuyo intelecto superior lo llevó a ser reconocido como el científico más importante de su tiempo. Un señor de rasgos caricaturescos cuya leyenda seguramente haya llegado hasta los confines del universo. Ese señor se llamó Albert Einstein y fue el autor de la célebre Teoría de la Relatividad.

    Por ahí conozcan dicha fórmula (reitero, es tan importante que supongo que llegó a todos los confines del universo), la forma correcta de escribirla es E=MC2. Yo, por supuesto, no tengo la menor idea de qué se trata y lejos estoy de poder explicar qué cadorna significa esa cadencia de letras, números y signos matemáticos.

    Pero no se sientan defraudados estimados seres de tan lejano rincón del cosmos, no sabré explicar la Teoría de la Relatividad de Einstein, pero sí puedo enumerarles algunas máximas para demostrar que en nuestro planeta todo es relativo:


    • Si América hubiese conquistado Europa, en cada pueblito de Italia habría un Templo del Sol donde se le rendiría homenaje a Intiwasi o algo así.
    • Si a los Guillermos se los conociera como "poronga", la magistral jugada inventada por Vilas se llamaría "La Gran Poronga".
    • Si el genial George Orwell no hubiese escrito 1984, nos habríamos salvado de tener que soportar a dos grandes grupos de infradotados: los que están encerrados en una casa y los que los miran por televisión.
    • Si Maradona no hubiese ganado un Mundial, a Messi le romperían un poco menos las pelotas.
    • Si María Marta Serra Lima tuviera 50 años menos, adelgazara 70 kilos y entrenara duramente, podría correr los 100 metros llanos en menos de 20 segundos.
    • Si Carrió hubiera sacado el 54% de los votos, no estaría en la selva tucumana encabezando la resistencia.
    • Si la mierda fuera verde, el marrón sería el color esperanza.
    • Si yo pudiera entender la Teoría de la Relatividad de Einstein, no estaría perdiendo el tiempo con este blog.


    miércoles, 9 de noviembre de 2011

    "Light" para un gordo ochentoso

    ¡Gordo querido! hoy se te va a piantar un lagrimón. ¿Te acordás de los productos "diet"?... con la Coca Cola a la cabeza, en tu época, además de pantalones nevados, había una serie de productos que consumían los rechonchos desahuciados, los obesos que casi no tenían recuperación, los verdaderos toneles humanos que intentaban por lo menos seguir entrando en sus pantalones tamaño baño. No los simples "gorditos simpáticos" como vos, que le seguías entrando a los fiambres sin culpas. En la lista estaban la sacarina, el chúquer (ni siquiera me acuerdo cómo se escribe), beldent (sin azúcar, con toda toda toda la menta) y el yogurbelt, cuyo pote verde aborrecíamos en las góndolas. Había leche descremada, sí, pero no la compraba ni el loro.


    Pasaron las décadas y, ay ay ay, si te despertaras ahora... si hubieras viajado en el tiempo. La palabra "diet" se abolió del diccionario, ahora se utiliza "light"; y todo, absolutamente todo, tiene su versión "bajas calorías", o, mejor dicho, algunos productos todavía se consiguen "normales", "enteros", "con sabor no metálico".
    En un corto paseo por el barrio verás escuálidos consumiendo Coca Ligth, niños (tan felizmente regordetes otrora) comiendo alfajores Ser, empleadas administrativas de envidiables cuerpos almorzando yogures desprovistos de sabor (y materia grasa alguna). Hay chicles, caramelos, chocolates, panes, tapas de tarta y empanadas, galletitas, mermeladas, gelatinas, postres de chocolate, mayonesa y hasta lechón adobado bajas calorías.
    Las góndolas ya están colmadas, la grasa y el azúcar perdieron su lugar. Pareciera ser pecador quien se clave un mísero alfajor chocolatoso. Los gorditos seguimos siendo gorditos, pero ahora con culpa. Desde este humilde refugio, señores responsables de las marcas Ser, BC, Clight y sobre todo Doctor Cormillot, tengan la amabilidad de chuparme bien un huevo.

    lunes, 7 de noviembre de 2011

    "Subte" para Mariquita Sánchez de Thompson

    Vení Mariquita (sin ofender), vení conmigo. Te voy a llevar a la Plaza de Mayo. Mejor evitar la antigua calle Umquera, hoy llamada Florida, evitar la casa en la que viviste, en la que se entonó por primera vez el himno en una de tus fabulosas tertulias. Mejor evitarla porque hoy es un roñoso Musimundo.
    Te estoy llevando a la Plaza de Mayo, Mariquita (sin ofender, posta), porque quiero que bajemos esas escaleras. No te asustes, ¿ves que todo el mundo las baja?. En que allí, en las entrañas de la Tierra, funciona el medio de transporte que por poco te perdiste de conocer.
    En realidad, los primeros metros (acá rebautizados díscolamente "subtes") se inauguraron en Londres y Nueva York en 1863, cinco años antes de tu muerte, pero en aquel entonces, sin internet y con casi 80 pirulos, no creo que te hayas enterado demasiado.
    Nuestros subtes se inauguraron en 1913, (cuando éramos El Granero del Mundo dirían los nostálgicos agrogarcas) y fueron los primeros de Iberoamérica. De hecho, en esta línea, la A, todavía se usan esos viejos vagones. En las otras cinco líneas que recorren las profundidades de Buenos Aires, hay algunos (un poco) más modernos.
    Se trata de trenes, simples trenes que tan en boga estaban cuando te fuiste. Pero trenes que, al igual que vos en Recoleta, están bajo tierra. ¿Por qué te elijo a vos, Mariquita (insisto, sin bardear), para explicarte de qué se trata este sistema de transporte moderno? Porque en esa Buenos Aires del siglo XIX no había nadie que supiera de tertulias como vos, y el subte es el lugar donde suceden los festines descontrolados diarios de la actualidad.
    Amontonamiento, apretujones, tocadas de culo, algún que otro choreo, "dormidos" que no dan el asiento, imbéciles con mochila puesta que no piensan entender que el espacio es reducido, bobalicones que suben parsimoniosamente en horario pico y se quedan bloqueando la puerta sin pensar que hay mucha gente tras ellos, viejas ansiosas que se paran tres estaciones antes de bajar y empiezan a empujar a todo el mundo, vendedores de curitas, discos, chicles, hologramas y caleidoscopios. Todos juntos viajamos felices bajo tierra bien acompañados por diferentes opciones musicales: los rastafaris que nos regalan reggae en la línea B, los sikuris de la D y la orquesta filarmónica que reproduce El lago de los cisnes de Tchaikovsky entre Diagonal Norte y San Juan, en la C. Todos celebramos nuestra tertulia diaria a puro codazo, pisotón y olor a chivo propio y ajeno.

    viernes, 4 de noviembre de 2011

    "Majul" para Kang y Kodos

    Queridos Kang y Kodos: si siguen adelante con su loco proyecto de conquistar la Tierra, déjenme darles una pequeña mano.
    Probablemente ya hayan podido comprender el poder que ciertos medios de comunicación y periodistas pueden manejar, y cómo su influencia puede ser determinante para la suerte de quien intente llevar las riendas de nuestro planeta. Notarán por cierto que, de lograr llevar a cabo su objetivo, algunos de estos personajes intentarán acercarse a ustedes para ser parte del festín, y actuarán con poca piedad si es que no son bien recibidos.
    De muchos de ellos deberán cuidarse, de otros no. Simplemente porque, por más que piensen que tienen el poder para torcer la historia, lejos están de lograrlo. Luisito Majul, también conocido como "El hombre rata", es uno de ellos... se trata de un personaje patético y, conociendo el fino sarcasmo que ustedes manejan, seguramente podrán divertirse de lo lindo con sus siempre fallidas operaciones. Aquí algunas de las razones por las cuales no debe preocuparles su presencia.


    • Majul se esfuerza por causar impacto, pero el uso casi exclusivo de verbos en potencial lo hace ocupar el segundo lugar en el top ten de periodistas sin credibilidad, solo superado por el tándem de impresentables "Rial- Ventura". 
    • Majul utiliza, además de los verbos en potencial, fuentes que no le servirían ni a un alumno de TEA: "un allegado a", "persona del riñón de", "un funcionario con llegada al despacho de" y otros mamarrachos. 
    • Majul roba con libros que amenazan con hacer más ruido que el escándalo del Watergate, pero no pasan de lecturas playeras para dignos exponentes de la clase media local, junto a otros libruchos como los de "gente tóxica" de Stamateas o las porquerías de autoayuda combustible de otro fiel ejemplar de su especie: Ari Paluch. Se venden muchos, sí, pero ustedes ya saben que en La Tierra el marketing todo lo puede.
    • Majul se cree perseguido. No miente, realmente lo cree. Todo porque a la Afip no le gusta que evada impuestos y porque un muchacho en bicicleta (héroe anónimo) le gritó "estúpido".
    • Majul tiene poderes mágicos. Teniendo en cuenta su nivel intelectual digamos que tiene "poderes subnormales". El problema es que solo le sirven para hacerse etereo y poder escuchar conversaciones privadas que después cita en sus mediocres columnas en La Nación o en sus ya mencionados libruchos. Por eso en tales papers encontramos diálogos privados entre un presidente y su mujer, entre un sindicalista y su mano derecha; o entre el perro de un diputado y la mujer que vende el alimento balanceado. Siempre con el correcto uso de comillas que corresponde a un textual; y en algunos casos los presenta hasta sin usar el potencial (muy pocos casos).
    • Majul tiene el poder de análisis político de una oruga. Solo eso podría explicar que este mismo año escribiera en La Nación esta columna (vale la pena el esfuerzo).
    • Majul, además, junto a muchos otros operadores, la tiene adentro.

    miércoles, 26 de octubre de 2011

    "Dormir bebés" para alienígenas

    Dichosos ustedes que vienen de ese planeta sin infancia. Donde no se conoce el real alcance de la tortura a la que pequeños seres de no más de 60 cm de altura suelen propinarnos. Estoy exagerando, qué sería de nosotros sin nuestros simpáticos retoños; pero dormirlos es realmente insoportable.
    Un bebé es, básicamente, un ser pequeño que nada sabe decir y poco sabe hacer: cagar, mear, tomar la teta tal vez, y llorar. Algunos dirán que también sabe dormir (y de hecho duerme mucho), pero discrepo radicalmente respecto al verbo, que no es "saber" sino "poder". Y para que puedan, hay que ayudarlos.
    ¿Cómo hacer entonces? Acá van consejos/técnicas. Algunos milenarios, otros totalmente improvisados y de dudosa calidad didáctica.

    Si el bebé es de creación propia:
    • Alzarlo upa y sacudirlo, mucho. No dejar de moverse.
    • Aguantar cualquier tipo de picazón (sí, cuando estés logrando calmar a la bestia seguro te va a picar la planta del pie o la punta de la nariz).
    • Cantar las canciones insoportables que lo calman (Manuelita, Estamos invitados a tomar el té y la puta que los parió). Es importante ir bajando la onda. Empezar bien arriba y después ir logrando un tono monótono y rutinario, detestable, para que la criatura prefiera dormir antes que seguir escuchándote. De eso se trata.
    • Nunca perder de vista que es pequeño e indefenso, sino corremos el riesgo de dejarnos llevar por la tentación de tirarlo por la ventana, bajar a buscarlo, y volver a tirarlo.
    • Cuando llegue el momento de, finalmente, dejarlo en su cuna, ser sumamente cuidadosos. Una buena idea es desplazar su cabecita hasta la palma de nuestra mano para así depositarla sobre la almohada sin que nuestro brazo quede preso. Si eso llegara a pasar, olvidensé de sacarlo, es imposible que no se despierte, y por lo tanto preferible quedarse ahí, prisioneros de esa pequeña bella durmiente de 5 meses.
    • Si logramos apoyar su cuerpecito y retirar nuestros brazos sin que se despierte. ¡A correr! No olvidemos que si podemos traspasar las puertas del cuarto y el pequeño sigue durmiendo, cuando se despierte ya pasará a ser responsabilidad del otro progenitor.
    Si el bebé no es propio (sobrino, nieto, hijo de amigos):
    ¡Ni se les ocurra dormirlo! Dedíquense a hablarle usando la ch como amigacho, a darle la papilla o incluso a cambiarle los pañales, pero huyan despavoridos si sus padres dicen "este nene tiene sueño".

    lunes, 24 de octubre de 2011

    "Revanchas laborales" (insuficientes) para un obrero del siglo XIX

    Después de años y años de trabajar a sol y sombra, te moriste pensando que la esclavitud nunca se había abolido, sin esperanzas. Sin embargo, en el siglo XX llegó San Perón y con él las vacaciones (pagas, sí sí, 15 días al año te rascás el toor y seguís cobrando), el aguinaldo, las jornadas de 8 horas y algún que otro beneficio.
    Resucitaste ahora, a principios del siglo XXI, y descubrís que nos seguimos quejando porque, la verdad, nos importa poco que vos la hayas pasado peor que nosotros. Los 15 días de vacaciones no alcanzan para nada; y las 8 horas nunca son 8. Estar todo el día sentado ante una computadora no deja de ser una bosta aunque vos te hayas fumado jornadas inaguantables de pie ante una máquina a vapor y el aguinaldo se liquida en Navidad por el consumismo exacerbado de nuestros sobrinos siempre ávidos de juguetes.
    Pero no pretendo desmoralizarte, no quiero que luego de tu milagrosa resurrección tengas ganas de volver six feet under, por eso te enumero las principales acciones de resistencia de un empleado moderno, las pequeñas revanchas que no minimizan la plusvalía, pero...

    1) Destinamos un 45% del tiempo a declarar que "nos gusta" algo que nuestros "amigos" cuentan sin ningún tipo de pudor ni gusto por la privacidad (nos la pasamos boludeando en Facebook, bah).
    2) Dos veces por día, siempre y cuando la limpieza del toilette lo permita, echamos minisiesta en el retrete, utilizando el porta-rollo de papel higiénico de almohada.
    3) Cada 3 o 4 semanas, nos agarramos "unas líneas de fiebre" que nos impiden ser de la partida.
    4) Organizamos reuniones lejos de la oficina a las 11 de la mañana para "ir directo desde casa" y dormir 2 horitas más, o a las 4 de la tarde para que "no tenga sentido volver porque voy a terminar cerca de las 6".
    5) Aprovechamos para imprimir los módulos de la facultad, las recetas de Doña Petrona o las tablaturas de todas las canciones de los Beatles.
    6) Escribimos en nuestro claramente pedorro blog en pleno horario laboral.

    viernes, 21 de octubre de 2011

    "Internet" para un noventoso

    Se acabó el dial up, ahora va por cable. No pagás cada vez que te conectás, tarifa plana, todo lo que puedas comer por el cubierto. No escuchás más esos ruidos bizarros que hacía mientras discaba. Va muchísimo más rápido. Pero si tenés Fibertel, igual vas a andar a las puteadas.